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El Protocolo de Kioto

Los debates internacionales sobre el calentamiento global y el cambio climático desde fines del decenio de 1980 dieron lugar a la adopción de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que posteriormente fue firmado por 154 países durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), llamada “Cumbre de la Tierra”, celebrada en Río de Janeiro en Junio de 1992.

La Convención (CMNUCC), declara los principios para tratar con el calentamiento global y el cambio climático que las partes en esta convención deben proteger el sistema climático en beneficio de las generaciones presentes y futuras de la humanidad, sobre la base de la equidad y de conformidad con su objetivo común, pero responsabilidades diferenciadas y respectivas capacidades.

Cinco años después de la “Cumbre de la Tierra”, un gran paso para la aplicación de la convención se hizo en COP3 en Kioto 1997 por la adopción del Protocolo de Kioto.

El Protocolo de Kioto es lo que «pone en práctica» la Convención. Basándose en los principios de la Convención, este protocolo compromete a los países industrializados a estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). La Convención por su parte solo alienta a los países a hacerlo.

El protocolo fue estructurado en función de los principios de la Convención. Establece metas vinculantes de reducción de las emisiones para 37 países industrializados y la Unión Europea, reconociendo que son los principales responsables de los elevados niveles de emisiones de GEI que hay actualmente en la atmósfera, y que son el resultado de quemar fósiles combustibles durante más de 150 años. En este sentido el Protocolo tiene un principio central: el de la «responsabilidad común pero diferenciada».

El Protocolo ha movido a los gobiernos a establecer leyes y políticas para cumplir sus compromisos, a las empresas a tener el medio ambiente en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre sus inversiones, y además ha propiciado la creación del mercado del carbono.

El camino a seguir

En general el Protocolo de Kyoto es considerado como primer paso importante hacia un régimen verdaderamente mundial de reducción y estabilización de las emisiones de GEI, y proporciona la arquitectura esencial para cualquier acuerdo internacional sobre el cambio climático que se firme en el futuro. Cuando concluya el primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto en 2012, tiene que haber quedado decidido y ratificado un nuevo marco internacional que pueda aportar las severas reducciones de las emisiones que según ha indicado claramente el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) son necesarias.

El Protocolo de Kioto determina el objetivo jurídicamente vinculante para limitar o reducir las emisiones de GEI para cada una de las partes del Anexo I (países industrializados). El objetivo global de reducción de emisiones se fijó en menos del 5% del nivel de 1990 en el periodo de 2008-2012.

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Los mecanismos

Hay tres mecanismos introducidos por el Protocolo de Kioto: el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), formulado en el Artículo 12 del Protocolo; el mecanismo de Implementación Conjunta (JI), introducido en el artículo 6, y el Mercado Internacional de Emisiones (IET), presentado en el Artículo 17.

El MDL es el único mecanismo aplicable para las partes que no están en el Anexo I, incluyendo la República Dominicana.

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