Santo Domingo.–La República Dominicana fue confirmada como copresidenta de la Declaración “Hacia Sistemas de Transporte Resilientes y Bajo en Emisiones para las Personas, el Desarrollo y el Planeta”, un compromiso internacional que agrupa a once países de Europa y América Latina y que busca acelerar la transformación sostenible del sector transporte a nivel global.
La elección de RD como representante del Sur Global en esta alianza se hizo oficial durante la Primera Reunión Virtual de Países Adherentes.
Esta designación reconoce el creciente liderazgo de la República Dominicana en materia de acción climática, y consolida su rol como articulador regional en los procesos multilaterales de cambio climático en América Latina y el Caribe.
El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, encabezó la delegación dominicana en este encuentro virtual, reafirmando el compromiso del país con la transformación del sector transporte, uno de los que genera emisiones de gases de efecto invernadero en República Dominicana.
“Esta copresidencia fortalece nuestra contribución a la acción climática global y nos ayuda a promover soluciones concretas que conduzcan a sistemas de movilidad más resilientes, menos dañinos para el medio ambiente y centrados, especialmente, en la calidad de vida de las personas”, afirmó.

Avance estratégico
La Declaración “Hacia Sistemas de Transporte Resilientes y Bajo en Emisiones para las Personas, el Desarrollo y el Planeta” fue presentada por iniciativa de Chile durante la COP30 que se celebró el pasado 2025 en Belém, Brasil, nació para impulsar un esfuerzo global hacia sistemas de transporte orientado a reducir las emisiones, promover la electrificación, fortalecer y mejorar el transporte público, aumentar la eficiencia energética y acelerar la infraestructura resiliente frente a los impactos del cambio climático.
Con su nueva función de liderazgo, la República Dominicana tendrá un papel central en la coordinación del trabajo entre los países parte, facilitando la cooperación técnica y política. Además, el país promoverá la incorporación de nuevos países, ampliando el alcance de la Declaración.
También permitirá visibilizar los avances y compromisos del Sur Global en el camino hacia un transporte bajo en emisiones y garantizará el seguimiento del Esfuerzo Global de Transporte de cara al Segundo Balance Mundial (Global Stock Take) en 2028.
Coordinación intersectorial
La adhesión de la República Dominicana a la Declaración fue posible gracias a la coordinación del CNCCMC con el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) y el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), quienes avalaron la iniciativa y facilitaron el proceso de integración.
Durante el encuentro, los países adherentes acordaron consolidar el marco de copresidencias, con la República Dominicana liderando el Sur Global. También desarrollarán una hoja de ruta conjunta para el seguimiento del esfuerzo global de transformación del transporte.
Los países participantes también acordaron promover el intercambio de buenas prácticas y políticas públicas, y pautaron la próxima reunión presencial, que se realizará en el International Transport Forum de Alemania, en mayo de este mismo año 2026, para avanzar en los mecanismos de gobernanza.
La participación activa y el nuevo rol de la República Dominicana en esta iniciativa refuerzan su posición como referente regional en materia de acción climática, cooperación internacional y transformación sostenible del transporte, contribuyendo de manera decisiva a los esfuerzos globales para enfrentar la crisis climática.
Por América Latina participan en esta iniciativa Chile, Brasil, Colombia, Costa Rica, Honduras y República Dominicana, mientras que por Europa forman parte Portugal, España, Noruega, Eslovenia y Austria.
Santo Domingo – Los principales dirigentes de la organización climática internacional Blue Planet Alliance visitaron la República Dominicana donde reiteraron su propósito de seguir impulsando su compromiso global con la transición energética hacia fuentes de energía más limpias, renovables y económicamente sustentables. El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, recibió a los líderes de esta alianza, encabezados por su CEO y fundador, el empresario, innovador y filántropo Henk Rogers, creador del exitoso videojuego Tetris.
Durante el encuentro Rogers insistió en que República Dominicana es un socio clave de Blue Planet Alliance para darle impulso a la transición energética en el Caribe y destacó el compromiso del país en este esfuerzo. “Por ser uno de los países que lidera la acción climática en la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus siglas en inglés), aspiramos a que República Dominicana sea una de las 100 islas a nivel mundial que lleguen a generar el 100% de su energía eléctrica a partir de fuentes renovables para el año 2045, y estamos dispuestos a apoyar al sector privado y a las instituciones que están trabajando en esa dirección”, dijo Rogers.
Explicó que Blue Planet Alliance promueve la aprobación de leyes que promuevan la transición a energías renovables, precisando que Hawaii ya aprobó una ley estatal para que su matriz de generación eléctrica sea 100% a partir de fuentes renovables para el año 2045. Añadió que luego de esto California y otros 17 estados de la Unión han establecido leyes en el mismo sentido.

De su lado, Max Puig recordó que República Dominicana sigue ampliando la participación de las fuentes renovables en la generación de energía, que ya alcanza el 25% de la matriz, y que “los compromisos asumidos por el país a través de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC, por sus siglas en inglés), marcan la ruta del desarrollo sostenible a nivel nacional, cuyas metas se alinean con las proyecciones de Blue Planet Alliance”.
Recordó que, desde el CNCCMC, el gobierno trabaja de manera coordinada con el resto de las instituciones involucradas en la acción climática y la adaptación a los efectos del cambio climático, de la mano con el sector privado nacional, la sociedad civil y las academias. Tanto Max Puig como Henk Rogers destacaron la importancia de seguir trabajando para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para avanzar en la adaptación de los países más vulnerables ante los efectos del cambio climático.

“El cambio climático es un desafío que trasciende a la presente generación y ello nos obliga a mantenernos firmes en la protección de las vidas y la seguridad de los dominicanos más jóvenes y de los que están por nacer; por ellos seguimos trabajando para lograr un desarrollo sostenible en lo económico, lo social y lo ambiental”, dijo Puig.
El vicepresidente ejecutivo del CNCCMC, Max Puig, también destacó el papel que desempeña Blue Planet Alliance en la formación de jóvenes en áreas profesionales vinculadas a la sostenibilidad, indicando que a través de su programa BPA Fellowship Program ha formado a líderes climáticos de islas como Bahamas, Barbados, Islas Vírgenes, Kiribati, Maldivas, Samoa, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, entre otras.
En el encuentro entre los directivos del CNCCMC y Blue Planet Alliance (BPA) también participaron Francois Rogers, director ejecutivo; Kneyone Murray, director para el Caribe; Alana Wilson, directora para el Pacífico; Lisa Mc Bride, líder de Operaciones; y Leo Rogers, líder creativo de BPA.
Chile.- El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, propuso crear la Mesa Nacional de Metano, una iniciativa llamada a promover el aprovechamiento de ese gas de efecto invernadero que se genera, principalmente, por la descomposición de desechos orgánicos, el sector agropecuario y la actividad industrial.
Durante el intercambio de experiencias sobre la Legislación en Materia de Metano y Residuos Sólidos en Chile, el Parlamento Andino y la República Dominicana, que tuvo como invitado especial al exsenador chileno Juan Pablo Letelier (2006 – 2022) y en el que participaron representantes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales; del Fideicomiso para La Gestión Integral de Residuos Sólidos DO Sostenible; de la ONG climática internacional Energeia, y del Instituto de Formación Política Doctor José Francisco Peña Gómez, Puig destacó la necesidad de abordar el problema de los vertederos “desde todos los frentes y perspectivas”.
“El manejo del metano y sus fuentes de emisión no es sólo un problema de contaminación ambiental, es también un problema social, económico y climático, pues la descomposición de los desechos orgánicos, y la producción industrial y agrícola, siguen siendo factores causantes del calentamiento global, por tanto, se requiere voluntad política; iniciativa privada; compromiso social; investigación e innovación; legislación y marco regulador especializado para afrontarlo y darle soluciones reales”, dijo.
En tal sentido, indicó que la Mesa Nacional de Metano integraría la visión de todos los sectores involucrados para que el país siga avanzando en el manejo de los procesos productivos y de disposición de los desechos sólidos que emiten ese gas de efecto invernadero “y que lo hagamos de manera sostenible en lo climático, lo ambiental, lo financiero y lo social”.
Este encuentro también permitió poner sobre la mesa las distintas iniciativas que se desarrollan en la República Dominicana para reducir las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero que se disipa en sólo 12 años pero que tiene un efecto de calentamiento atmosférico muy rápido y agudo a corto plazo.

El intercambio de experiencias sobre la Legislación en Materia de Metano y Residuos Sólidos en Chile, el Parlamento Andino y la República Dominicana contó con la participación del director de Producción y Consumo Sostenible del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Carlos Taveras; la asesora de la Dirección Ejecutiva del Fideicomiso para la Gestión Integral de Residuos Sólidos DO Sostenible, Olga Cecilia Reyes Dominici; el vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos y representante del Instituto de Formación Política Doctor José Francisco Peña Gómez, Amaury Justo Duarte; el gerente en República Dominicana de Energeia Network, Omar Ramírez Tejada, y miembros de la dirección técnica del CNCCMC.
El invitado especial a este diálogo, el exsenador chileno Juan Pablo Letelier, fue senador durante 16 años y diputado durante 4 periodos legislativos (1990 – 2006), desde el parlamento impulsó legislaciones sobre recursos naturales, bienes nacionales, medio ambiente y cambio climático. Además, formó parte de comisiones parlamentarias sobre educación, cultura, relaciones exteriores, vivienda y urbanismo. También cuenta con dilatada experiencia en la defensa de los derechos humanos.
Durante su visita a la República Dominicana, Letelier ha sostenido diálogos con legisladores de ambas de ambas cámaras del Congreso, con los que ha intercambiado visiones acerca de los beneficios de contar con una legislación sólida y robusta en materia climática para impulsar el desarrollo económico y social sostenible.
A través de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC, por sus siglas en inglés), la República Dominicana ya ha establecido metas nacionales para reducir las emisiones de metano, además, el país forma parte de la Coalición Clima y Aire Limpio desde 2012, y se ha sumado a iniciativas como la Coalición para el Clima y Aire Limpio (CCAC, por sus siglas en inglés), para abordar los desafíos relacionados con el cambio climático y la contaminación del aire, en especial el desarrollo de acciones significativas para reducir los gases contaminantes climáticos de vida corta (CCVC).
Además, la República Dominicana se adhirió en 2021 al Compromiso Global del Metano (Global Methane Pledge - GMP), el cual tiene como objetivo reducir las emisiones de metano en 30 % a nivel mundial para 2030.
Santo Domingo.- El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, aclaró que las metas de reducción de emisiones de la República Dominicana, establecidas en la Contribución Nacionalmente Determinada de 2020 (NDC-RD2020) se fundamentan en las proyecciones de desarrollo económico del país y no en comparaciones simples entre años.
En respuesta al exministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y las metas nacionales, Puig saludó su interés por la transparencia climática y ofreció precisiones técnicas sobre los compromisos climáticos asumidos por el país.
“República Dominicana se comprometió a reducir 27 % de sus emisiones de GEI al 2030, pero no respecto al año 2020 ni a otro del pasado, sino respecto a las proyecciones de desarrollo económico y social del país previsto para el año 2030, un parámetro común entre los economistas conocido como como Business As Usual (BAU), por tanto, la medición de las emisiones reducidas se mide respecto a esa proyección”, dijo Puig.
En ese sentido, detalló que el inventario de emisiones utilizado como base en la NDC-RD2020 corresponde al año 2010 y ascendía a 24,634.2 Gg CO₂ equivalente, y según los análisis sectoriales, el volumen de emisiones que el país debería alcanzar para 2030 sería de 51,000 Gg CO₂ eq, “por lo que es respecto a esa cifra que se mide la meta de reducción de emisiones y no entre un año y otro”, añadió.
El vicepresidente ejecutivo del CNCCMC señaló que, por tanto, la premisa de que “superar la meta de reducción de emisiones debe implicar una reducción en el número total de emisiones entre un año y otro” es incorrecta.
Max Puig detalló que la verdadera ampliación de la ambición climática dominicana radica en que el país se comprometió a financiar con recursos nacionales (públicos y privados) una parte significativa de la reducción: 7 puntos porcentuales de los 27 comprometidos, sin apoyo externo, “por lo que haber superado ampliamente esa cifra, alcanzando una reducción cercana al 11 % de las emisiones proyectadas para 2030 con recursos propios es un logro imposible de menospreciar”.
“Estos avances reflejan el compromiso del Gobierno y de la sociedad dominicana con seguir trabajando para lograr el desarrollo económico, social y humano con una visión de sostenibilidad económica, ambiental y climática”, apuntó.
Además, reiteró que la República Dominicana sigue demostrando con hechos que no solo cumple, sino que supera sus compromisos climáticos, reafirmando su liderazgo y responsabilidad en la acción climática global.
Kingston, Jamaica – República Dominicana está lista para iniciar la implementación del proyecto “De la Montaña al Arrecife”, una iniciativa que permitirá restaurar la cuenca alta, media y baja del río Yuna a través de soluciones basadas en la naturaleza.
La implementación de este proyecto será ejecutada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, con la coordinación del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio, y gracias a la financiación de los Fondos de Inversión para el Clima (CIF), a través del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID).
Así lo anunció el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio, Max Puig, desde Kingston, capital de Jamaica, tras participar en el Intercambio de Experiencias organizado por el CIF, el BM y el BID, a fin de permitir que los entes implementadores de sus proyectos conozcan la metodología y las experiencias de otros países miembro del Fondo.
“Hemos venido a este encuentro con técnicos y especialistas del Ministerio de Medio Ambiente para que conozcan la experiencia de otros países que han implementado programas de soluciones basadas en la naturaleza para la protección de cuencas y ha sido muy positivo”, dijo.
Puig recordó que el proyecto “De la Montaña al Arrecife” forma parte del programa People, Nature and Climate de los Fondos de Inversión para el Clima y que en República Dominicana, forma parte de todo un programa de restauración de las principales cuencas hidrográficas del país.
“El CIF aprobó 34 millones de dólares para financiar este proyecto, que forma parte de un esfuerzo mucho más amplio que suma, a través de diferentes proyectos, más de 300 millones de dólares sólo para la cuenca del río Yuna”, explicó.
También recordó que los Fondos de Inversión para el Clima también aprobaron, en 2024, el proyecto ACT para financiar la transición energética en República Dominicana, y que desde el Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio se está trabajando en la preparación de un proyecto para financiar la descarbonización industrial.
COOPERACIÓN CON CIF.
Durante su estadía en Jamaica, Max Puig sostuvo encuentros bilaterales con la directora general de los Fondos de Inversión para el Clima, Tariye Gbadegesin, quien recordó que República Dominicana es el primer país de América Latina y el Caribe en recibir recursos del programa People Nature and Climate (PNC), por lo que el país es pionero en la implementación de soluciones basadas en la naturaleza para la restauración total de cuencas.
Puig también se reunió con Matthew Samuda, ministro de Crecimiento Económico y Creación de Empleos, institución responsable además de Medio Ambiente, Cambio Climático y economías verde y azul de Jamaica. En el encuentro, conversaron acerca de las experiencias y desafíos comunes para el desarrollo sostenible, la resiliencia y la gestión de riesgos en ambos países.
Santo Domingo – El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, Max Puig, aseguró que República Dominicana debe combinar las soluciones basadas en la naturaleza para preservar las fuentes de agua y desarrollar obras de ingeniería sanitaria para su manejo adecuado, a fin de asegurar la disponibilidad futura del vital líquido, ante la amenaza del cambio climático.
Al participar en la apertura del Seminario sobre la Incidencia del Cambio Climático en la Sostenibilidad y Calidad del Agua en la República Dominicana y el Caribe, organizado por la asociación Dominicana de Ingeniería Sanitaria, Puig explicó que el agua es la “primera línea en la que se siente el impacto del cambio climático”.
“Ya es evidente que el cambio climático ocasiona lluvias más intensas y breves, causando inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y turbiedad en las aguas que consumimos. Por otro lado, las sequías son más prolongadas y severas, poniendo en riesgo nuestros sistemas de riego, la agricultura y el abastecimiento urbano”, dijo.
También explicó que el aumento de las temperaturas afecta la calidad del agua de las presas y lagos, con impactos físicos y químicos que “disminuyen la solubilidad del oxígeno y causando, con ello, estrés adicional sobre peces y organismos acuáticos fundamentales para la sanidad de esos ecosistemas”.
Además, se generan condiciones propicias para el brote de algas y cianobacterias, algunas de ellas tóxicas, que consumen el oxígeno del agua y liberan compuestos nocivos que generan zonas muertas en ríos y embalses y causando la mortandad de peces y la degradación de ecosistemas como los que ha sido necesario atender en presas como Hatillo, o en las lagunas de Cabral y Rincón”, explicó.
En ese sentido, explicó que es necesario proteger las cuencas como ya se está haciendo, en el rio Yuna, a través del proyecto Nature, People and Climate, de los Fondos de Inversión para el Clima (CIF, por sus siglas en inglés). “Humedales y macrófitas que filtran contaminantes, restauración de bosques ribereños que regulan caudales y reducen la erosión, acuicultura integrada como la de tilapias que ayudan a controlar la calidad del agua, son algunas de las soluciones basadas en la naturaleza que ya estamos empezando a implementar”, detalló.
También explicó que la ingeniería sanitaria es la que permite construir sistemas de almacenamiento de agua, obras de regulación y riego, plantas de tratamiento de aguas residuales, microembalses, represas, bombeo eficiente y tecnologías de monitoreo en tiempo real.
“Es así como la combinación de infraestructura para el manejo, tratamiento y almacenamiento del agua, junto a la protección de las cuencas para proteger el equilibrio de los ecosistemas nos llevará por el camino correcto para enfrentar las sequías, las lluvias extremas y los ciclones tropicales, asegurando el bienestar de las personas”, dijo Puig.
Santo Domingo, 11 de julio – “Resulta crucial avanzar hacia una mayor convergencia entre la protección de los sistemas alimentarios y la acción climática para proteger a las personas, sus medios de vida rurales y los ecosistemas, sólo así podremos lograr los objetivos del Acuerdo de París sobre cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, garantizando la resiliencia y la sostenibilidad económica y social a largo plazo”.
Así lo afirmó el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL), Max Puig, tras participar en el Diálogo de Alto Nivel de la Iniciativa de Convergencia de los Sistemas Alimentarios y la Acción Climática, encabezado por el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza y el ministro de Agricultura, Límber Cruz.
En su intervención, Puig recordó que la producción y distribución de alimentos se encuentra amenazada por los efectos negativos del cambio climático, que están alterando los patrones de lluvia y el ciclo del agua, ocasionando fenómenos extremos como largas sequías; aguaceros intensos y repentinos; o huracanes y tormentas tropicales menos predecibles, lo que “nos obliga a tomar medidas para adaptarnos a estas condiciones”.
Sin embargo, destacó que la industria agropecuaria y alimenticia también genera impactos climáticos que es urgente atender para mitigar las causas del calentamiento global y sus consecuencias.
“Los sistemas alimentarios son responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo, a través de la producción agrícola, la ganadería y el procesamiento de los alimentos, además del uso de pesticidas y la agricultura intensiva que degrada los suelos”, dijo Puig.
En tal sentido, insistió en la necesidad de fortalecer la resiliencia y la adaptación a los efectos del cambio climático para evitar que baje la productividad del sector agropecuario al punto de amenazar la seguridad alimentaria del país “a través de medidas como diversificar la producción, ampliar y profundizar las prácticas agroecológicas, restaurar los suelos y manejar el agua de manera más sostenible”.
“Transformar los sistemas alimentarios para adaptarlos a los impactos del cambio climático sólo es posible alineando esas metas con las que establezcan las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés), que en este año 2025 están en proceso de actualización y mejora para ser presentados a la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático”, explicó.
“Como nación que sirve de puente entre grupos regionales del Caribe y Suramérica, y como conector entre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y los países del Sur Global, y en nuestro rol de vicepresidencia de la COP30, República Dominicana impulsará, junto a Brasil, los 6 ejes temáticos propuestos por esa nación para integrar la ambición climática con oportunidades de desarrollo centrados en la implementación de acciones concretas”.
Así lo aseguró el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático, Max Puig, en el marco de la reunión que sostuvo con el embajador de Brasil ante República Dominicana, Carlos Pérez, con quien conversó acerca de la visión común de ambos países acerca de las áreas prioritarias para la acción climática, de cara a la 30° Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático, a celebrarse en Brasil a inicios de noviembre.
En tal sentido, destacaron que los seis ejes trazados por el presidente de la COP30, André Correa do Lago, resumen prácticamente las necesidades de todas las naciones del Sur Global y el mundo en desarrollo para hacer frente al cambio climático, aunque se deben incluir de manera más explícita, la observación meteorológica y las alertas tempranas.
Explicaron que estos seis ejes priorizan la Transición Energética, Industrial y del Transporte para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; la Gestión de Bosques, Océanos y Biodiversidad para proteger los ecosistemas fundamentales; la Transformación de la Agricultura y Sistemas Alimentarios para proteger la seguridad alimentaria; y la Creación de Resiliencia en Ciudades, Infraestructura y Agua para prevenir el riesgo de desastres urbanos y prevenir el estrés hídrico.
También incluyen la Promoción del Desarrollo Humano y Social para proteger a las personas y asegurar el desarrollo social inclusivo y equitativo; y consideran como Eje Transversal los catalizadores y aceleradores que incluyen financiamiento, tecnología y capacitación para asegurar la implementación de medidas para adaptarnos a los efectos del cambio climático.
“Un tema de gran interés para el país es precisamente el de la observación meteorológica y espacial, por ello, estamos trabajando de cerca con el servicio espacial de la Unión Europea, Copernicus; con la Agencia Espacial de la India; y estamos avanzando en la posibilidad de acceder a las informaciones del satélite sino-brasileño (CBERS) para la detección de deforestación, incendios y amenazas en áreas agrícolas y boscosas”, dijo Puig.
El embajador de Brasil en República Dominicana, Carlos Pérez; y el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático, Max Puig, también acordaron avanzar para lograr una cooperación efectiva en la observación satelital para el monitoreo y prevención de los arribazones de sargazo, y otros fenómenos.
Nueva York.- Al representar al país en la Cumbre Climática 2025 de Naciones Unidas, reunida por invitación de Brasil en el marco de la Asamblea General de la ONU, el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, Max Puig, anunció que República Dominicana ha superado la meta de reducción de emisiones financiadas con fondos públicos y privados, trazada al 2030 en la NDC-RD2020.
Durante su discurso, Puig reiteró que la política climática nacional “está centrada en proteger a nuestra gente y nuestros recursos naturales” e insistió en que República Dominicana trabaja para asegurar el éxito de la venidera COP30 de Belém do Pará, en Brasil, y que mantiene su compromiso con dar cumplimiento al Acuerdo de París.
“Comprendemos nuestra responsabilidad compartida pero diferenciada; por eso, en 2020 nos comprometimos a reducir nuestras emisiones en un 27 % para el 2030. Apenas un 7 % de esa meta debía cubrirse con recursos internos. Sin embargo, con esfuerzo nacional ya hemos logrado una reducción del 11 %, lo que significa que hemos superado en más de un 50 % la meta autoasignada, sin esperar financiamiento externo para lograrlo y en la mitad del tiempo previsto”, afirmó.
El funcionario subrayó que este logro demuestra la capacidad del país para movilizar recursos internos, integrar la acción climática a la planificación y al presupuesto nacional, y generar confianza en la inversión privada. “No vemos la acción climática como un gasto, sino como una inversión en nuestro futuro”, puntualizó.
En cuanto a la nueva Contribución Nacionalmente Determinada (NDC 3.0) de República Dominicana, que será presentada en la COP30, Puig explicó que se ha identificado “un potencial de reducción de casi 10 millones de toneladas de CO₂ equivalente, con una inversión estimada superior a 9,300 millones de dólares; podemos movilizar financiamiento interno, pero necesitamos acompañamiento y cooperación para alcanzar todo nuestro potencial”.
Dijo que el desafío demanda mayor participación de la cooperación internacional y destacó que “cada dólar invertido en acción climática en un país en desarrollo no solo reduce emisiones, sino que también salva vidas, estabiliza economías, fomenta la innovación y construye prosperidad compartida”.
Max Puig recordó que la visión estratégica de la República Dominicana está definida en la MetaRD2036, cuyo objetivo es duplicar el PIB per cápita para el año 2036, garantizando que ese crecimiento sea compatible con la sostenibilidad ambiental y la resiliencia climática.
En tal sentido, insistió en que tales objetivos son más difíciles de alcanzar si el país no logra una verdadera adaptación a los efectos del cambio climático, para lo cual, la transición energética resulta crucial pues asegura la disponibilidad de energía a bajo costo y sin dependencia de suplidores extranjeros.
El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, Max Puig, expresó su agradecimiento al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, por convocar esta Cumbre Climática 2025 y “asumir el reto de recibirnos en la Amazonía para la COP30”, evento que será el primero de su tipo que se celebre en una ciudad del llamado Pulmón del Planeta, como lo es Belem do Pará.
La Cumbre Climática 2025 contó con la participación de 121 países, incluidos 40 Jefes de Estado como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el presidente de Chile, Gabriel Boric; el primer ministro de los Países Bajos, Dick Schoof; el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez; el presidente de la República Plurinacional de Bolivia, Luis Arce; el presidente de Etiopía, Taye Atske Selassie; el presidente de Kenia, William Ruto; la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, entre otros.
También participó el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y el secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, Simon Stiell, entre otras personalidades.
Santo Domingo – República Dominicana dio un paso adelante en sus políticas climáticas al integrar el enfoque de Mercado de Carbono, al renombrar al Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio, que según establece el decreto 358-25, en lo adelante se denominará Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono.
Este cambio de nombre es una adaptación del ordenamiento jurídico nacional a los mandatos del Acuerdo de París y su libro de normas, completado en noviembre del pasado 2024 en la COP29 de Azerbaiyán, donde se aprobó definitivamente el reglamento de su artículo 6 y todos sus apartados.
El artículo 6 del acuerdo de Paris, que facilita y reglamenta la cooperación nacional e internacional para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a través del Mercado de Carbono, sustituye al Protocolo de Kyoto y el Mecanismo de Desarrollo Limpio, una de las herramientas creadas por ese tratado que brindaba aval a proyectos que podían generar créditos de carbono certificados. En total, República Dominicana viabilizó 15 proyectos avalados bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio, siendo el país del Caribe con mayor número de iniciativas desarrolladas.
El país ya ha desarrollado herramientas como el sistema piloto de Comercio de Emisiones, como parte de la iniciativa CiACA (Collaborative Instruments for Ambitious Climate Action) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) y con el apoyo técnico del Centro Regional de Colaboración del Caribe.
Además, el sector privado nacional está desarrollando iniciativas como Empresas Sostenibles y acoplando sus programas de sostenibilidad, para generar un mercado voluntario de emisiones de gases de efecto invernadero que allane al camino hacia la inserción de República Dominicana en el mercado internacional de carbono.
A través del decreto 358-25, la entidad mantiene su rol de Autoridad Nacional Designada ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático para avalar u objetar los reportes de reducción o captura de emisiones de carbono a nivel nacional, lo que facilita la participación del sector privado dominicano en los mercados de carbono.
El decreto 358-25 también estipula que el Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono quede adscrito al Ministerio de la Presidencia.