Santo Domingo.- El Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL); el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (Mepyd); y la Oficina Técnica de Cooperación Internacional de España (AECID) concluyeron el proceso de formación para actores claves nacionales para la Formulación, Análisis, Evaluación y Gestión de proyectos vinculados al cambio climático.
El evento de cierre del proyecto "Generación de Capacidades en la Administración Pública para la Construcción de Resiliencia Climática en los Sectores y Servicios Clave para la Población" se realizó en la sede del Centro Cultural de España en Santo Domingo y fue encabezado por el embajador del Reino de España en el país, Antonio Pérez Hernández Torra; el vicepresidente ejecutivo del CNCCMDL, Max Puig; y la directora de Cooperación Bilateral del Mepyd, Clara Aquino.
"Durante los dos años de implementación de este proyecto se formaron, en acuerdo con la Universidad Domínico Americano, más de 40 colaboradores de ministerios e instituciones clave del Estado, del sector privado, las academias y la sociedad civil, todos sectores involucrados directamente en las acciones planificadas por el país a través de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC, por sus siglas en inglés), para reducir o prevenir las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero y para adoptar medidas de adaptación a los efectos del cambio climático", expresó Max Puig.
Explicó que este proyecto ha mejorado las capacidades del CNCCMDL y de otras instituciones del gobierno, al preparar mejor a sus colaboradores en la formulación, análisis y gestión de proyectos que permitan implementar "acciones concretas en las ciudades y municipios del país o en sectores específicos de la economía nacional, vinculando además a instituciones y organizaciones que juegan un rol fundamental en la acción climática nacional".
"Estas capacidades incluyen no sólo a quienes participaron en los diplomados que impartió la Universidad Domínico Americano, sino que alcanza a todos los sectores de la sociedad, gracias a la puesta en circulación de la Guía Metodológica Formulación de Iniciativas y Proyectos para la Contribución Nacionalmente Determinada, que está en línea y a disposición de cualquier ciudadano u organización que desee consultarla", dijo.
El embajador del Reino de España en República Dominicana, Antonio Pérez Hernández Torra, insistió en que para el país ibérico "es una prioridad aumentar la cooperación con los países en desarrollo para fortalecer sus capacidades para diseñar e implementar acciones concretas que mejoren su preparación para enfrentar los efectos adversos del cambio climático".
Mientras que la directora Cooperación Bilateral del Mepyd, Clara Aquino, destacó que este proceso de formación "es clave para contar con colaboradores preparados en todos los sectores clave para poner en marcha el Plan de Acción de la Contribución Nacionalmente Determinada".
A través del proyecto "Generación de Capacidades en la Administración Pública para la Construcción de Resiliencia Climática en los Sectores y Servicios Clave para la Población", la Universidad Domínico Americano impartió un diplomado, diseñado y dictado por docentes de alto nivel de formación y experiencia, a las dos cohortes de participantes que se capacitaron.
Durante esos diplomados y como parte de los entregables para optar al certificado, los participantes diseñaron proyectos factibles y financiables en diversas áreas, tales como eficiencia energética en instituciones públicas o privadas, mejora en el manejo de desechos sólidos en localidades del país, aumento de la cobertura arbórea en municipios rurales para combatir las altas temperaturas, entre muchos otros.
Santo Domingo– El Gobierno dominicano, liderado por el Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL), realizó una misión de identificación del proyecto "Cuenca del río Yuna: de la montaña al arrecife", concebido en el marco del programa Naturaleza, Gente y Clima (NPC), financiado por los Fondos de Inversión para el Clima (CIF).
La misión incluyó recorridos de campo en áreas protegidas, manglares, arrecifes de coral, zonas de producción arrocera, montañas y la Presa de Hatillo, para determinar posibles soluciones basadas en la naturaleza para la protección y recuperación de la cuenca del Yuna.
Durante el recorrido se pre identificaron acciones necesarias para reducir la deforestación, la erosión costera y del suelo, la pesca no sostenible, y la contaminación ambiental por producción agrícola y por residuos sólidos en la cuenca.
Asimismo, con el fin de identificar el alcance que deberán tener estas intervenciones, se conocieron proyectos de agroforestería, energía, minería y otras actividades económicas que se desarrollan en el territorio, con la finalidad de encontrar soluciones en términos de diversificación económica, resiliencia comunitaria y para fortalecer la seguridad hídrica y alimentaria de quienes residen en la zona.
El vicepresidente ejecutivo del CNCCMDL, Max Puig, recordó que la seguridad alimentaria depende de los recursos naturales y a su vez del manejo integral de estos, especialmente ante la amenaza del cambio climático y reiteró que preservar los recursos naturales, el suelo, el agua y la biodiversidad de las cuencas como el Yuna permite diversificar, acelerar y garantizar las oportunidades de crecimiento económico.
"Actuar con medidas enfocadas en la resiliencia ante el cambio climático para preservar los recursos naturales, y así reducir daños y pérdidas, es clave para la economía, el territorio y la gente", dijo.
EL CIF
El Fondo de Inversión Climática, es uno de los recursos multilaterales más grandes del mundo para la acción climática en países en desarrollo. En la en la COP27 anunció que, República Dominicana encabezó la lista entre los primeros 5 lugares de los 48 países interesados en acceder a estos fondos de un primer conjunto de naciones y regiones que se beneficiarán de la plataforma CIF – NPC.
Los recursos logrados por el país oscilarán entre 35 y 50 millones de dólares estadounidenses y se enfocarán, una vez sea aprobado el plan de Inversión propuesto en el Comité de Fondos Fiduciarios (TFC, por sus siglas en inglés) del CIF, en desarrollar un plan para acciones climáticas en beneficio de la restauración y la preservación de la cuenca del Río Yuna, desde su nacimiento hasta la desembocadura en la Bahía de Samaná.
La ejecución de estos fondos enlaza al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) para la formulación de un plan para recuperar la cuenca alta, media y baja del río Yuna. Se estima que este plan estará listo para principios del 2024. El programa "Cuenca del Yuna: de la montaña al arrecife" también involucra la participación de los ministerios de Medioambiente y Agricultura, y de diversas agencias de cooperación y organismos multilaterales.
En la agenda de la misión, destaca la participación de Paul Hartman, especialista y punto focal para el país del CIF – NPC; Max Puig, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio; Katharina Falkner Olmedo, representante del Grupo BID; Alexandria Valerio, representante del Banco Mundial; Darío Vargas, viceministro de extensión, del Ministerio de Agricultura; Elpidio Tineo, director de Aguas y Cuencas del Ministerio de Medio Ambiente; y Eliferbo Herasme Díaz, director de la Unidad Técnica Ejecutora de Proyectos de Desarrollo Agroforestal.
SOBRE EL RIO YUNA
El río Yuna es uno de los afluentes más importantes de la República Dominicana. Se ubica en la región noreste del país y discurre por las provincias de San José de Ocoa, La Vega, Sánchez Ramírez, Duarte y Samaná. El río Yuna nace en la Cordillera Central y desemboca en la Bahía de Samaná. Tiene unos 185 kilómetros (115 millas) de largo y es una importante fuente de agua para riego y otras actividades en la región. Así mismo, sirve para el abastecimiento de agua potable, alberga una gran variedad de plantas y animales, incluyendo algunas especies endémicas en la región.
La cuenca incluye importantes hábitats forestales que sirve como almacenamiento de carbono, conservación del suelo y es útil a otras actividades económicas como la ganadería, pesca, turismo y minería.